Vista aérea de Santa Cruz de Tenerife

La zona sobre la que actualmente se asienta la ciudad y el municipio de Santa Cruz de Tenerife ha sido objeto de ocupación humana desde épocas guanches, hace aproximadamente 2.000 años, según atestiguan los yacimientos arqueológicos encontrados. Como la célebre Momia de San Andrés. Además de cuevas con algunos restos de animales momificados y piedras con grabados guanches. La zona donde actualmente se asienta Santa Cruz de Tenerife pertenecía al Menceyato guanche de Anaga, que era el más oriental de la isla.

Santa Cruz de Tenerife ocupa el territorio denominado Añazo por los Guanches, los habitantes prehispánicos de las islas. Fue aquí, donde desembarcó el Adelantado Fernández de Lugo y plantó una cruz que da nombre a la ciudad. Dicha cruz se encuentra guardada en la Iglesia de La Concepción y era sacada en procesión el día de la Cruz (3 de mayo). Concretamente fue en abril de 1494 cuando desembarcó para conquistar la última isla por ocupar del archipiélago, con una tropa de peninsulares y canarios formada por unos 2.000 hombres de a pie y 200 a caballo. En esta ocasión, y tras la Primera Batalla de Acentejo, abandonó la Isla. Con un ejército mejor armado y entrenado, el Adelantado retornó a Tenerife en 1495 y, tras reconstruir el fortín militar de Añazo en Santa Cruz, iniciaría la conquista definitiva; terminada la cual, Santa Cruz queda configurada como un modesto caserío de pescadores, dependiente de La Laguna, ciudad ésta última en la que se estableció la capital de la isla.

Con el paso del tiempo se fue convirtiendo en uno de los puertos más importantes del Atlántico (distinción que aún conserva), ya que Canarias era paso ineludible para la flota que partía hacia América.

Siglo XVIII y XIX

El siglo XVIII representa el verdadero desarrollo poblacional y urbanístico de Santa Cruz. En 1705 tiene lugar la erupción volcánica del Trevejo, que sepultó de lava el floreciente puerto de Garachico, que era el principal de la isla, sin posible recuperación, por lo que el puerto de Santa Cruz, pasó a ocupar el lugar prioritario. En 1723 se produce el traslado y asentamiento de la residencia del Comandante General Lorenzo de Villavincencio (Capitanía General de Canarias), que hasta la fecha había tenido sede en La Laguna. El desarrollo económico y el florecimiento cultural, ocasionó en gran medida la apertura de la primera imprenta de Canarias y la edición periódica de prensa escrita (1751).

Horatio Nelson

Santa Cruz confirma la solidez de sus defensas como Plaza Fuerte con la victoria sobre el Almirante Jennings en 1706 y en 1797 sobre Horatio Nelson: el 25 de julio (día de Santiago), se registra el más importante acontecimiento militar de la historia de la ciudad: tropas y ciudadanos se defendieron, al mando del General Gutiérrez, del ataque naval del contraalmirante inglés; la poderosa Armada británica se retirará, no sin antes perder Nelson un brazo (por un cañonazo desde el Castillo de Paso alto con el “cañón Tigre”, cañón que puede ser visitado en el Museo Militar del Castillo de Almeida) y parte de sus banderas y marinos.

A comienzos del siglo XIX, en 1803, el Rey Carlos IV otorga al Puerto de Santa Cruz de Tenerife el título de “ya de por sí y sobre sí” de “Villa exenta”, con derecho a establecer su propio Ayuntamiento, con la denominación de “muy leal, noble e invicta Villa de Santa Cruz de Santiago de Tenerife”, lo que supuso su emancipación administrativa con respecto al municipio de La Laguna, mediante la Real Cédula de 28 de agosto. En 1833 la importancia política y administrativa de Santa Cruz, queda definitivamente reconocida cuando se designa como capital de la única provincia que iba a formar Canarias (la Provincia de Canarias), en pugna con las ciudades de La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria.[2] [3] Contribuyeron a este nombramiento políticos como José Murphy y Meade y que la capitanía y la intendencia militar se encontraba en su territorio municipal.

El decreto de Puertos Francos de 1852 permitió el posterior desarrollo del Puerto de Santa Cruz de Tenerife y de la propia “Villa” como enclave comercial. Con la expansión colonial europea por África los puertos canarios se convirtieron en puertos de escala para el avituallamiento de carbón de los buques.

En 1859 obtiene el título de “Ciudad” mediante el Real Decreto de 29 de mayo y en 1894 se le otorga el título de “muy benéfica” mediante el Real Decreto de 23 de abril, por el comportamiento de sus vecinos con ocasión de la epidemia de cólera del año anterior.

Durante el Siglo XX hasta la actualidad

Panorámica de la ciudad.

Tras la I República, y durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, se produce en 1927 la división provincial del Archipiélago Canario en las actuales provincias, al crearse mediante el Real Decreto de 21 de septiembre la Provincia de Las Palmas.

En 1936 es asesinado el que fuera el último alcalde republicano (II República) de Santa Cruz de Tenerife: Don José Carlos Schwartz Hernández de la mano de sujetos afines al militar golpista Francisco Franco Bahamonde.